Análisis de Assassins Creed Shadows: El Japón Feudal a Través del Ojo Yasuke y Naoe
La saga Assassin's Creed se enfrenta a uno de sus momentos más trascendentales en sus más de 15 años de historia.

Más allá de las expectativas de la comunidad y la crítica, este nuevo capítulo llega en un momento clave para Ubisoft, que enfrenta una situación económica complicada, lo que hace que Assassin's Creed Shadows sea visto como uno de sus últimos grandes tiros. Pero Shadows no solo destaca por su contexto, sino porque finalmente lleva a los jugadores a uno de los escenarios más demandados: el Japón feudal.
El juego, disponible en PS5, Xbox Series X/S y PC desde el 20 de marzo, llega tras un par de retrasos que han permitido mejorar algunos de los aspectos más criticados en pruebas internas. En este análisis, profundizamos en qué ofrece este nuevo capítulo de la saga, explorando tanto sus logros como sus fallos tras una inmersión profunda en el mundo de Shadows.
La Ambientación Japonesa: Un Acierto Visual y Cultural
Lo primero que resalta al jugar Assassin's Creed Shadows es la ambientación japonesa, que encaja a la perfección con la saga. El Japón feudal es un terreno fértil para la historia de Assassin's Creed, y Ubisoft ha logrado recrear con gran detalle nueve regiones diversas. Desde bulliciosas ciudades hasta pueblos tranquilos, pasando por paisajes naturales impresionantes, el mundo abierto está lleno de vida y belleza. Las construcciones tradicionales y las vistas panorámicas son una verdadera delicia, que no solo sirven para la inmersión, sino que también están pensadas para el tipo de jugabilidad que los fans esperan de la saga.

Lo interesante es que, aunque Shadows se apoya en los elementos más tradicionales del Japón feudal, también incorpora influencias de cine de acción y hasta de lo tarantinesco. Esto se refleja tanto en las animaciones y las posturas de los personajes como en la banda sonora, que en momentos inesperados mezcla canciones modernas con las batallas samuráis, otorgando al juego un estilo más atrevido y único que se aleja de las entregas anteriores.
Yasuke y Naoe: Dos Héroes, Dos Estilos
El juego pone en manos de los jugadores dos protagonistas con características marcadamente diferentes: Yasuke, un samurái de origen africano, y Naoe, una shinobi descendiente de los Assassins. Ambos son personajes jugables, y su diferencia de estilos aporta una dinámica fresca a la jugabilidad.

Yasuke es la parte más visceral del juego, ideal para los jugadores que prefieren un combate directo y contundente. Con su imponente tamaño y su habilidad para eliminar a grupos de enemigos de manera brutal, el samurái es un auténtico espectáculo en combate. Sus mecánicas de lucha son exigentes, enfocándose en la posición, los bloqueos y los esquives. Sin embargo, en cuanto a exploración y sigilo, Yasuke se queda atrás: su parkour es limitado, lo que lo hace menos versátil, y su falta de la vista de águila (una mecánica exclusiva de Naoe) limita sus posibilidades.

Por el contrario, Naoe es la ágilestra de la balanza. Con un parkour fluido y un sistema de sigilo mejorado, la shinobi ofrece una jugabilidad más estratégica y táctica. Las nuevas mecánicas, como el gancho para escalar o el sigilo mejorado con herramientas como kunais, bombas de humo y shurikens, la convierten en la opción preferida para quienes disfrutan de infiltrarse y jugar a su propio ritmo. Sin embargo, su estilo de combate directo no es tan potente como el de Yasuke, lo que genera una sensación de desbalance entre ambos personajes.
Desbalance de Personajes y Una Narrativa Fragmentada
Aunque ambos personajes aportan algo valioso a Shadows, la diferencia en su diseño de habilidades es evidente, con Naoe siendo claramente más completo en términos de versatilidad. La diferencia se nota especialmente en las misiones, donde la historia parece diseñarse para resaltar las fortalezas de cada uno. Sin embargo, el sistema de cambio de personajes puede resultar frustrante, ya que en algunos casos se nos obliga a alternar entre ellos, lo que puede interrumpir el flujo de la acción.

A nivel narrativo, Shadows sigue cometiendo los mismos errores que las entregas anteriores de la saga. Aunque la intención es ofrecer una estructura no lineal, la historia se siente fragmentada y desordenada. Los personajes secundarios se introducen y desaparecen sin causar un impacto significativo, lo que convierte la trama en un lío difícil de digerir. A pesar de los esfuerzos por incluir flashbacks y giros narrativos, la historia nunca termina de cuajar, dejando una sensación de desconcierto.
Exploración: Belleza Visual pero Poca Coherencia en el Diseño
Uno de los puntos más fuertes de Shadows es su belleza visual. La recreación de los paisajes naturales y las estaciones dinámicas, que cambian el clima y la atmósfera del juego, son impresionantes. Desde lluvias intensas hasta inviernos nevados, el juego sabe cómo utilizar estos cambios para generar nuevas dinámicas y desafíos, lo que hace que el mundo se sienta vivo y en constante transformación.

Sin embargo, en términos de exploración, el diseño del mundo abierto presenta fallos. El terreno montañoso de Japón no se adapta bien al diseño del mapa, lo que hace que sea fácil perderse, especialmente cuando se sale de los caminos predefinidos. El sistema de atalayas también se ha simplificado, y aunque el juego ahora busca hacer la exploración más orgánica, la falta de información y los problemas de navegación restan puntos a lo que debería ser una de las mejores características de la saga.
Contenido Abundante con Potencial de Superar las 100 Horas
A pesar de sus problemas narrativos y de diseño, Assassin's Creed Shadows es un título lleno de contenido. Misiones secundarias, contratos, actividades y un sistema de personalización de habilidades hacen que la experiencia sea robusta y entretenida. La aldea japonesa, que podemos personalizar y hacer evolucionar a medida que avanzamos, sirve como un refugio donde interactuar con los personajes y progresar.

Aunque el sistema de loot podría haberse pulido más (con objetos aleatorios que no aportan mucha novedad), el sistema de habilidades es satisfactorio, y el combate, especialmente con Yasuke, es muy divertido. Shadows tiene el potencial de ofrecer más de 100 horas de contenido si uno se dedica a explorar y completar todas las actividades secundarias.
Conclusión: Un Juego con Más Luces que Sombras
En definitiva, Assassin's Creed Shadows es una entrega que ofrece una experiencia sólida y visualmente espectacular, pero también está plagada de algunos de los problemas recurrentes de la saga. Su diseño de personajes, aunque interesante, se ve lastrado por un desbalance entre Yasuke y Naoe, y la narrativa, a pesar de sus giros, se siente demasiado fragmentada. Sin embargo, los avances en combate, sigilo y parkour, junto con un mundo abierto impresionante, hacen que la experiencia siga siendo satisfactoria.
Es un juego que tiene mucho que ofrecer, especialmente a aquellos que buscan un desafío en el combate y una exploración envolvente, pero con una narrativa y estructura que podrían haberse pulido mucho más. A pesar de sus fallos, Assassin’s Creed Shadows es una de las entregas más emocionantes de la saga, con horas de contenido por descubrir y un potencial enorme para los fans más dedicados.
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Reseña por José Tomás Duarte Núñez